¿Cuáles son los mejores colores para vender más en los restaurantes?

¿Cuáles son los mejores colores para vender más en los restaurantes?

Los colores transmiten y están completamente unidos a nuestras emociones. Por ello, es un punto fundamental a tener en cuenta para aumentar las ventas de tu restaurante.

La gastronomía no es sólo sabor; los colores también tienen un gran peso en la percepción visual, emocional y el comportamiento humano, y no hacemos referencia solamente al aspecto de la comida, sino también al color de la pared, al material y tonalidad de las mesas, manteles, servilletas, carta o logotipo del restaurante.

Así que, podemos decir alto y claro que nos ayudan a acercarnos a nuestros clientes y, en consecuencia, a aumentar ventas y crear espacios valorados positivamente.

La expresión “comemos por los ojos” está en lo cierto. Por ello, os queremos exponer la importancia de los colores para un restaurante y su posterior reconocimiento.

 

Un poco de ciencia

 

Si hablamos científicamente, los colores son considerados una percepción que se origina en tres distintas fases:

La primera de ellas se basa en la absorción del estímulo visual en la retina del ojo, el cual pasa por la córnea, el humor acuoso, la pupila, el cristalino y el humor vítreo. Al final de la fase, se genera el proceso traducción, las señales nerviosas.

La segunda se caracteriza por elaborar y comprimir las señales nerviosas generadas y convertirlas en señales eléctricas y su transmisión al cerebro a través del nervio óptico.

La última fase consiste en la interpretación realizada por el cerebro y la final percepción del color. Este último progreso ha variado con el paso de los años, puesto que anteriormente descodificábamos los colores de otra manera.

 

¿Cuál es la historia de los colores?

 

En la Antigua Grecia nacieron las primeras reflexiones sobre la óptica, la visión y los colores, de hecho, se encuentran referencias a ellas en los estudios europeos del siglo XIX.

La teoría del color por Johan Wolfgang von Goethe, nació tras estudiar las respuestas de los seres humanos ante la exposición de distintos colores, finalmente se llegó a la conclusión de que existe el color dependiendo de la forma de interpretación de cada uno.

Según Platón, el color de un objeto es una irradiación del mismo que existe independientemente del hecho de que sea visto o no.

Él exponía que además de los colores ya codificados blanco y negro, existen otros dos colores primarios, el rojo y el color brillante y resplandeciente, que él solía definir con los sinónimos lamprony stilbon. Todos los demás colores nacen de la mezcla entre estos cuatro colores primarios en una proporción que no se puede definir con precisión por el hombre, porque está determinada por las divinidades.

El filósofo griego Aristóteles puso significado a los colores, él relacionó los colores básicos con los cuatro elementos: agua, tierra, fuego y aire.

Según él, la visión de un objeto es posible mediante un cuerpo transparente (llamado diaphanes o diáfano), por ejemplo, el agua, que actúan como medio entre objeto y observador. Si dentro del cuerpo hay luz, el objeto transmite la figura y el color en los ojos de quien lo está mirando; mientras si no hay luz, tanto el objeto como la figura y su color no son visibles.

La tendencia del binomio blanco y negro, con la posible incorporación de un tercer color, el rojo, es un hecho que existe en distintas culturas.

Un estudio realizado a finales de los años sesenta por Brent Berlin y Paul Kay, defendió que el léxico cromático de las lenguas más antiguas, en su mayoría, sólo tiene dos términos para identificar los colores: el blanco y el negro, cuando hay un tercer color, éste corresponde al rojo.

Frederic Portal (El simbolismo de los colores: en la Antigüedad, la Edad Media y los tiempos modernos) alegó que la oscuridad, la negación del color, se representa a través del negro, mientras que la luz es representada con el blanco y rojo, de hecho, para él, la luz no existiría sin el fuego, cuyo representante es el rojo, por ello, lo considera un color primario.

En la edad media, todo y que todavía se debatía y estudiaba la doctrina griega, se sumaron tres colores más a la paleta cromática conocida: amarillo, verde y azul.

En este punto, tal y como transmite Michael Pastoureau, el simbolismo de los colores cobra fuerza, sobre todo, en el mundo occidental cristiano y se empiezan a relacionar colores con conceptos: rojo a la gula y lujuria, amarillo a la envidia, verde a la soberbia, blanco a la pereza y negro a la ira y avaricia.

A principios del Renacimiento, cuando se difunde en Europa el protestantismo, vuelven a prevalecer el blanco y el negro con austeridad de los colores saturados. En ese mismo siglo, empezaron los primeros textos impresos con imágenes monocromáticas, en general, de tinta negra.

Durante este tiempo, los estudios sobre los colores, la óptica y la luz no acabaron, de hecho, Leonardo da Vinci hizo una clasificación de los colores básicos, creando un orden basado en la simplicidad, el primero era el blanco, el segundo el amarillo, el tercero el verde, el cuarto el azul, el quinto el rojo y finalmente, el sexto era el negro, más tarde, también añadió el blanco como la suma de todos los colores y el negro como la ausencia de ellos.

Tras años, Isaac Newton creó la teoría lumínica, demostrando que los colores no existen como tal, sino que son producidos por la luz. La teoría fue toda una revolución, especialmente en el mundo del arte, puesto que se rige a través de un conjunto de reglas para conseguir colores complementarios a partir de la mezcla de colores básicos.

Por lo contrario, Goethe en el siglo XIX fue uno de los mayores críticos de la teoría de Newton. Él aseguraba que la luz da lugar a parejas de colores contrapuestos y complementarios.

Finalmente, en el siglo XX surgieron nuevas experimentaciones, Albert Henry Munsell creó el modelo más conocido, el color tridimensional, basado en los atributos perceptivos de tono, luminosidad y saturación. Hoy en día, pueden hacer que vendas más en tu restaurante.

 

¿Qué transmite cada color?

 

BLANCO

Es la suma de todos los colores, por eso también simboliza integridad. Asimismo, es el color de lo nuevo, los comienzos, el olvido, la limpieza, la resurrección y la verdad.

Se relaciona con la pureza e inocencia.

Lo más importante: agranda los espacios y hace los salones más luminosos y elegantes. Se puede utilizar individualmente, o combinado para quitarle fuerza a los colores más luminosos. Lo veremos en restaurantes de lujo. Además, se trata de un color versátil y atemporal, por lo que combinará a la perfección con cualquier estilo y color, y jamás pasará de moda.

Como dato interesante, la mayoría de restaurantes se decanta por manteles blancos porque es el único tono que no distorsiona el color del vino.

 

ROJO

Es el color más impulsivo y llamativo, se caracteriza por estimular y excitar, aumentar los impulsos nerviosos y el ritmo cardíaco.

Se relaciona con la pasión, energía, fuego y amor.

Lo más importante: despierta el apetito. Cuando vemos el color rojo, las neuronas se disparan en nuestro hipotálamo, aumentamos la energía.

Se ha probado que los manteles rojos hacen que una persona coma más, puesto que tiende a causar reacciones más rápidas, impulsivas.

Se utiliza con frecuencia en restaurantes de fastfood como las potentes empresas McDonald’s, Telepizza o Burger King. Además, ha sido escogido por otras grandes marcas como Coca Cola, Levi’s o Puma, que han considerado el color rojo como su insignia.

 

 

AMARILLO

Es el color de la exuberancia, el idealismo, el atrevimiento y el dominio.

Se relaciona con el oro, la luz y la transmisión de felicidad, alegría, entusiasmo, optimismo y juventud, aunque en ocasiones también con la mala suerte.

Se puede encontrar en restaurantes familiares con público infantil.

Se trata de un color potente, por ello, hay que tener cuidado en cómo se emplea.

Lo más importante: el amarillo activa el funcionamiento del lado analítico de nuestro cerebro. Por ello, podríamos decir que no es el más conveniente cuando vamos a comer, pero los tonos más sutiles pueden aportar relajación. Siempre se deberá rebajar con otro color.

 

AZUL

Se trata de un color muy empleado por las marcas, principalmente por las más conservadoras.

Representa seguridad, confianza, infinito y sinceridad, pero no es, necesariamente, la mejor opción para un restaurante. Los que lo utilizan suelen ser restaurantes con público de empresa.

Lo más importante: verdaderamente es uno de los colores menos apetitosos, pero todo dependerá de las combinaciones. Por ejemplo, si lo mezclamos con paredes blancas y decoración mediterránea, puede ser llamativo y agradable, o si tu restaurante ofrece marisco, puede reflejar el color del mar y ser fresco para la ocasión.

Todo tiene un porqué, y es que no suele ser un color con mucha atracción para comer, puesto que no es común ver alimentos de este color a excepción de las bayas de color azul o las patatas púrpura, pero la mayoría de las veces, nos recuerda a alimentos en mal estado.

 

NARANJA

Se caracteriza por ser un color energizante, optimista y divertido. Al ser más suave que el rojo, pierde poder de atracción. Lo podemos encontrar en establecimientos más conservadores.

Representa el sol y ejerce influencia estimulante.

Lo más importante: puede fomentar vitalidad y alegría, hecho que ayuda a conseguir más ventas, además de estimular una agradable conversación.

Por lo que podemos decir que se podría emplear esta tonalidad acompañándola de otros colores para tener diversidad sin que anulen las buenas sensaciones del naranja.

 

VERDE

Es el color de la naturaleza, frescura, salud, paz y bienestar. Lo encontraremos sobre todo en restaurantes ecológicos, vegetarianos o veganos.

Representa la relajación, el equilibrio, la armonía y el medio ambiente.

Lo más importante: si deseas que tu restaurante se relacione con tranquilidad, relajación, frescor o comida sana, el verde es tu color. Es ideal para restaurantes vegetarianos o que se caractericen por la comida saludable.

En este sentido, es importante que tengas en cuenta que lo orgánico se ha puesto de moda.

 

VIOLETA

Color espiritual, ambiguo, perfecto para un restaurante con decoración Feng Shui.

Representa reverencia, respeto, piedad, experiencia y misticismo, y está asociado con el liderazgo.

Lo más importante: no es considerado el color ideal para los restaurantes, es poco popular y en varias ocasiones malinterpretado.

 

MARRÓN

Es un color que transmite el contacto con la tierra, seguridad y comodidad.

Lo más importante: en la alimentación se relaciona con el café y el chocolate o con los productos integrales, con los cultivos orgánicos y lo natural, sobre todo si se mezcla con el verde.

Toda la gama de marrones, desde el marrón chocolate, hasta el crema, combinan perfectamente entre ellos, dando un ambiente de relajación y seguridad a tu restaurante.

 

GRIS

Es solidez, calma y sensibilidad.

Transmite madurez y fiabilidad, aunque si se abusa de él puede desprender un sentimiento de depresión y falta de emoción.

Lo más importante: es un color que en interiores no brilla por sí solo, por ello, se aconseja estar balanceado por otros colores, para no acabar agobiando al cliente. Por ejemplo, la combinación gris y naranja o gris y amarillo expresan modernidad.

 

NEGRO

Luto, depresión y sobriedad.

Se relaciona con lo clásico, elegante, sofisticado y la fortaleza.

Lo más importante: es un color que suele estar presente en tiendas de lujo, restaurantes de noche o bares musicales. Favorece a un ambiente íntimo y acogedor, además, también es un color joven.

 

¿Qué color elijo para aumentar las ventas o mejorar la experiencia en mi restaurante?

 

Hay distintos puntos que pueden ayudarte a ver la importancia del color en tu restaurante:

• Definir la filosofía de tu restaurante, vegetariano, hamburguesería, fastfood.
• Definir el tipo de clientes que se deseas atraer, de parejas, familiar, grupos.
• Elegir un color según el tipo de servicio que ofreces y el tipo de restaurante que quieres, a continuación, verás algunos consejos.
• Escoger un esquema de colores (color principal y color secundario) que apele a las emociones de tus clientes.
• Aplicar el esquema de colores en el interior y exterior del establecimiento, en el logo, en las cartas que se facilitan a los clientes y en todos los lugares donde estés expuesto, con el fin de crear una identidad de marca y que ésta sea reconocida por el cliente.

 

En resumen, para vender más en tu restaurante, te damos algunos consejos según el tipo de negocio:

 

¿Tienes un restaurante de comida rápida y necesitas movimiento? Tu color es el rojo, y además, te recomendamos música con ritmo, visita nuestro anterior post sobre la música.

¿Tu restaurante es ecológico y de producto de proximidad? El verde junto al marrón es la combinación perfecta, la madera y las plantas también aportarán frescura.

¿Te caracteriza la elegancia? El conjunto de los colores extremos, blanco y negro, acompañados del gris generarán seriedad y lujo. Para dar el último toque, emplea un color llamativo para las sillas u otro mobiliario.

¿Eres una marisquería? Necesitas el color azul, combinándolo con el blanco y el marrón, teletransportarán a tus clientes a un día veraniego.

¿Ofreces largas y pausadas comidas? En este caso, opta por el amarillo o el naranja, aportarán tranquilidad y desconexión, la combinación con otros colores, potenciarán tu establecimiento.

Todo depende de lo que quieras transmitir.

 

Desde GastroSAP!ENS esperamos haberte ayudado a escoger los colores más adecuados para tu restaurante.



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